La reunión del G7 pudo abordar el creciente enfrentamiento armamentístico de las potencias militares mundiales en Ucrania. Rusia respaldó las «riesgos colosales» por la sorpresiva decisión de Joe Biden de permitir el transporte de viviendas F-16 a Ucrania, y luego se sumó a la llegada de soldados ucranianos a Estados Unidos y ayuda financiera. Así, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, viajó a Japón y delante del G7 marcó un «momento crítico» para la guerra al comparar la difícil situación de Bajmut con la de Hiroshima a través de la bomba atómica. Vea un nuevo episodio de Desafíos Globales, con José Levy.